Una triple sorpresa
que se da cada 200 millones
Por PABLO L. MANSILLA
Cortesía del Journal Nuestra Comunidad
WILLINGBORO — Celes Villanueva es una inmigrante peruana que llegó a los Estados Unidos a sus 14 años y actualmente vive en Willingboro, condado de Burlington, New Jersey. En 1998, se casó con Miguel Mercado y dos años después tuvieron a su primer hijo, Sebastián.
Por cosas del destino, el matrimonio de Celes y Miguel se disolvió en 2005, pero, entre una cosa y otra, idas y vueltas de parejas, Celes volvió a quedar embarazada en abril del año pasado del que por entonces ya era su ex esposo.
“Fue una sorpresa para mí y toda mi familia”, reconoció Celes. “Realmente no esperaba pasar por esa situación”. Y lo que toda la familia menos hubiese imaginado era que vendrían trillizas. “Cuando quedé embarazada no estaba en ningún tipo de tratamiento de fertilidad ni tomando ningún tipo de medicamento. Esto es lo raro y lo que las hace diferentes. El nacimiento de trillizas, idénticas y todas del mismo sexo, sucede solamente un caso en doscientos millones”, relató la madre de 40 años.
El embarazo fue “relativamente tranquilo”, a pesar que se tuvieron que extremar los cuidados por lo especial de la situación.
“Tuve que dejar de trabajar a los cuatro meses, ya que mi condición no me permitía tener una vida normal. Si estaba parada por mucho tiempo, mis pies y piernas se hinchaban enormemente con mucha facilidad y, además, el tamaño de mi vientre empezó a crecer de forma desmesurada”, narró.
Las niñas nacieron el 13 de octubre de 2007, a las 31 semanas de embarazo, en el Hospital Lourdes de Willingboro. Paula Celes pesó 1,445 kilos (3 libras, 3 onzas), Angélica Leonor, 1,899 kilos (4 libras, 3 onzas) y Sophia Marie, 1,927 kilos (4 libras, 4 onzas).
Todas fueron colocadas en incubadora por prevención. Paula, a diferencia de sus hermanas, necesitaba una incubadora conectada permanentemente a oxígeno y, como el hospital de Willingboro no tenía, fue trasladada a Camden.
Poco a poco, las tres fueron evolucionando satisfactoriamente “con mucho cuidado de parte del personal del hospital y mío”, remarcó Celes. “Desde que nacieron, siempre han necesitado mucho cuidado, tanto médico como de la familia”.
A los 18 días de nacida, Sophia fue la primera en ir a su casa, la siguió Angélica seis días después y finalmente Paula completó el trío en el hogar.
Todas siguieron conectadas a un monitor para controlar la apnea, que es la suspensión o falta de respiración, hasta el pasado mes de abril.
Un trabajo de familia
Ya con las trillizas con siete meses cumplidos, Celes Villanueva volvió a trabajar “para poder proveer lo necesario a mis hijas. Soy una madre soltera con cuatro niños que son mi razón de seguir adelante y a los cuales les dedico todo mi tiempo y energía”.
Villanueva subrayó el apoyo de su familia en el cuidado de las niñas, “ya que demandan demasiado de nuestro tiempo. Mantenerlas limpias, alimentarlas y cuidarlas es una tarea bastante ardua y constante. Gracias a Dios, tengo a mi madre, Estela Rodríguez, que ha estado siempre conmigo”.
Ambas mujeres pasaron meses casi sin poder dormir, pues las niñas demandaban atención en diferentes momentos y, en algunos casos, los monitores de apnea sonaban y las ponían en mayor alerta.
“Ahora que las niñas están un poco más grandes, ya están más organizadas con sus alimentos y actividades, eso nos da la oportunidad de poder funcionar regularmente”.
Sin embargo, Celes Villanueva insistió en que el apoyo de sus hermanas Sharon Heifet y Estela Fuentes, junto con el de sus sobrinas Laura y Sarah Heifet como las niñeras principales, es una bendición.
“Me siento bendecida con mis hijos y solo le pido a Dios que me de la energía y salud suficiente para seguir trabajando para poder proveerles lo mejor posible”, afirmó la súper mamá.
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